Ideas para crear un buen diseño de capacitación

“Un buen programa de capacitación, siempre será el resultado de muchos diálogos y aproximaciones sucesivas, de una sucesión de propuestas, aceptaciones y rechazos parciales” (Oscar Blake, 2000)

Diseñar es crear. Sin embargo, muchas veces lo olvidamos. La seguridad de lo probado, la falta de tiempo o simplemente la costumbre nos lleva a repetir las mismas formulas una y otra vez. Por eso les propongo reflexionar sobre algunos puntos de esta actividad para intentar descubrir algunas ideas que nos ayuden a mejorar como diseñadores.

Lo primero que vemos en un diseño es al diseñador.

Además de las características de la empresa, de la tarea, de los participantes y del contexto, hay un factor personal que determina al diseño. En cada respuesta está siempre quien la da, su personalidad, su formación, sus intereses. Así en el modo de abordaje de cada diseño está el diseñador/a con sus teorías implícitas y sus matrices de aprendizaje, su experiencia previa, sus marcos teóricos y su implicación personal.

Si bien esto no es malo en sí mismo, hay que tener cuidado de no caer en la repetición de métodos y estrategias. Esto puede afectar a la motivación de los participantes y sobre todo en la de quienes deciden sobre los recursos asignados a los proyectos y programas de formación. Actualizarse, capacitarse, trabajar en equipo, pedir opiniones críticas a nuestro trabajo son buenas prácticas para que el diseñador se vea bien en el diseño.

La mejor respuesta a veces es una pregunta

El diseñador/a tiene una tarea fundamental: armar el problema que la capacitación debe resolver (si es que se puede resolver con capacitación). Si el problema es explícito y obvio: debe preguntar para asegurarse que todos los factores fueron tenidos en cuenta. Si es implícito también debe preguntar. La pregunta es la mejor herramienta para construir la estrategia de formación que resuelva las necesidades de capacitación. De este modo podemos establecer que podemos modificar y que no. Esta información nos permite conocer donde estamos parados al elaborar el diseño y establecer una estrategia para su implementación en la organización.

Dibujar un mapa ayuda a encontrar atajos en el camino real

Elaborar un proyecto es decidir las acciones de formación y capacitación que realizaremos para cubrir las necesidades, para resolver el problema, dar respuestas y ofrecer soluciones. Una vez decididas las actividades que se implementarán, el diseñador/a las articula en un documento guía que comunica lo que pretendemos hacer, por qué, cómo, cuándo, dónde, con quienes y cuánto costará. Un buen atajo es agregar el retorno de esta inversión, las ganancias que se obtendrán o los ahorros que se podrán concretar luego o durante su implementación. En términos comerciales: vender en base a beneficios.  Si el diseño es un mapa, sus beneficios que le aporta a la organización son los atajos para lograr su implementación.

Si todo marcha bien, seguro es porque que ya cambiamos algo en la planificación

Al implementar siempre surgen imprevistos pues la realidad camina más rápido que nuestros proyectos. El diseñador/a tiene que ser lo suficientemente creativo como para preveer un sistema de seguimiento y ajuste flexible. Es decir tiene que evaluar de manera integrada cada etapa y no solo al finalizar el proyecto de capacitación. Evaluar es cambiar, ajustar, rediseñar en la acción. Por supuesto, siempre se conservan líneas de base, de referencia para poder medir los avances, los resultados y las comparaciones con otros proyectos y programas.

Un buen diseño no siempre significa buenos aprendizajes

El diseñador/a muchas veces cae en la trampa de pensar que una capacitación bien diseñada siempre conduce a logros de aprendizajes. También suele creer que la formación puede diseñarse de modo que todas las variables sean controladas. Pero no olvidemos que no todo lo que se enseña, se aprende. Y lo que se aprende muchas veces se aprende distinto a como se enseñó. Finalmente, lo que se aplica también cambia con la experiencia y es diferente a lo que se aprendió.

Por otro lado, el diseño no es la implementación. Y esta no siempre se hace en la práctica cotidiana de los participantes por lo que no sabemos si los aprendizajes podrán ser aplicados. En lo posible lo recomendable es medir los resultados de un proyecto en su impacto en las tareas cotidianas y luego de un tiempo de la capacitación.

Además de utilizar guías para diseñar, utilice su mirada y su olfato.

La mayoría de los diseñadores experimentados señalan que un buen diseño de capacitación no es un conjunto de partes (objetivos, contenidos, metodología, evaluación) sino una combinación equilibrada de elementos que solo tienen sentido en relación al todo. Es decir, el diseño como producto es un sistema, un todo diferente a la simple suma de sus partes.

El diseño resulta de la resolución dinámica de las contradicciones que enfrentamos al elaborar respuestas para un objetivo que nos planteamos como problema de formación. Siempre tenemos limitaciones: no poder describir ni preveer todo, diferentes puntos de partida y motivación de los participantes, y la multiplicidad de significados organizacionales. Un diseño es una negociación de intereses, una respuesta a una carencia, un premio, una estrategia de fortalecimiento y un espejo de la representación que la organización tiene de sí misma.

Ser un buen diseñador/a implica reflexionar sobre la propia práctica para encontrar nuevos caminos para pensar y aplicar.

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4 comentarios el “Ideas para crear un buen diseño de capacitación

  1. Excelente nota! A veces los clientes creen que con capacitación se pueden solucionar problemas que no tienen que ver con aprendizaje, solo hay que estar muy atento para detectarlo y anticiparlo!

    Saludos.

    Sergio

  2. Deseo sólamente expresar mi satisfacción por la madurez profesional y reflexión que demuestra tu nota, por otra parte está muy bien escrita, desde el punto de vista de estilo y amenidad, lo cual no es frecuente

  3. Muy buena la nota en cuanto a contenido y forma de expresar las ideas. Concuerdo totalmente en que la capacitación tiene que ver con el Arte de Enseñar o facilitarle a los demás el acceso a ciertas herramientas. Amo diseñar e implementar capacitaciones desde la etapa de relevamiento (observación, preguntas, interacción operativa, etc..) hasta el armado del diseño que se ajuste a lo planeado en cuanto a objetivos y de acuerdo al grupo humano que intervendrá. Capacitar es un acto creativo, porque la interacción y la energía que genera el circuito enseñanza-aprendizaje lleva a tener que manejar imprevistos y cambiar muchas veces lo planeado sobre la marcha para llegar al objetivo buscado. Por eso es importante reconocer que saber no es suficiente para enseñar, y que no siempre puede enseñarse de la misma manera. Existe un ingrediente priomordial a mí entender, para que el diseño y los resutados tengan su impronta y es la pasión por lo que se hace, que en el arte de capacitar es medular.

  4. Muy interesante el post Daniel. Una de las cosas que más disfruto es la etapa de diseño de la capacitación. Es como con los pronósticos o los escenarios: hay que dedicarle tiempo y pasión, por más que después nunca se va a dar en la implementación exactamente ingual -ya que habrá que ir realizando ajustes en función a lo que se percibe en tiempo real. De hecho, en mi caso, si no fuera porque no hay dos actividades que se den de igual manera con dos grupos diferentes, no podría volver a dar la misma materia más de una vez… Así que bienvenida sea esta necesidad de ajuste continuo y retroalimentación!

    Saludos

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