Aportes a la comprensión de como aprendemos

Podemos afirmar que es imposible concebir la vida sin aprendizaje. Sin embargo resulta bastante difícil ensayar una definición contundente y general de aprendizaje ya que si bien todos los autores parten prácticamente de los mismos hechos, sus interpretaciones acerca de estos son distintas. No obstante hay coincidencia en que el aprendizaje origina o cambia una actividad, habilidad, conducta o concepto y que no está basado en aspectos innatos, madurativos o transitorios.

Los desarrollos sobre el aprendizaje pueden ser agrupados en dos grandes grupos de teorías: las del estímulo -respuesta y las cognitivas. Aunque aclaramos que existen posturas integradoras y otras que no pueden ser categorizadas en estos términos. Detengámonos un momento en algunas de las diferencias fundamentales entre las teorías estimulo—respuesta y  las cognitivas.  Una diferencia se da en la respuesta a la pregunta ¿que es lo que se aprende?. Las primeras afirman que se trata de ‘habitos’ mientras las ­segundas afirman que lo que se aprenden son’estructuras cognitivas’.

De este modo sí planteamos un problema nuevo a un sujeto ¿cómo llegaría a la solución?. Según los partidarios del estímulo—respuesta la persona reúne sus hábitos pasados que se adecuan al nuevo problema, y responde o bien conforme a los elementos que el nuevo problema tiene en comun con otros problemas conocidos o bien conforme a los aspectos de la situación que son semejantes a los de circunstancias ya conocidas. Si esto no produce una solución, entonces se recurre al ensayo y error.

Para los partidarios de la teoría cognoscitiva la solución dependerá no solo de los aprendizajes anteriores, sino también de la presentación del problema y de la comprensión de las relaciones esenciales del caso. Conviene reiterarque estos dos grandes grupos de teorías no son homogéneas y que presentan variaciones a su interior según los distintos au­tores.

El aprendizaje como construcción del conocimiento

Muchas veces se argumenta que para que una persona esté enseñando, es necesario que otra adquiera lo que ésta enseña. Es decir, que no puede haber enseñanza sin aprendizaje. Muchas referencias podrían apoyar esta tentación de inferir que existe una relación causal entre ambos procesos: con frecuencia el aprendizaje se produce después de la enseñanza, o las variaciones en la enseñanza producen variaciones en el aprendizaje.

En este marco el énfasis estaría puesto en el comportamiento del formador, por encima de otras variables presentes en las situaciones de enseñanza, tales como: las interacciones entre iguales, los materiales y recursos didácticos, el desarrollo de las personas o el papel de las representaciones mutuas. Así,  la responsabilidad de que el aprendizaje se produzca recae en el formador, y lo que éstos hacen condiciona el aprendizaje de las personas. Esto nos habla, a su vez, de un rol pasivo por parte del que aprende.

A diferencia de este enfoque, Piaget sostiene que el conocimiento es siempre el resultado de un proceso de construcción, y las personas no adoptan los elementos del entorno social tal cual se les presentan, sino que los transforman y los asimilan a sus estructuras mentales. Esto es, toman contacto con lo nuevo y lo acomodan a sus conocimientos anteriores. Así, al que aprende le cabe un rol activo: establecer relaciones, inferir, preguntar y preguntarse, recordar, reflexionar, ejemplificar, son algunas de las estrategias cognitivas puestas en juego en este proceso de construcción.

La explicación de Piaget de cómo se pasa de un estado de menor conocimiento a un estado de conocimiento más avanzado proporciona múltiples sugerencias para la capacitación. El aprendizaje no consiste en una recepción pasiva del conocimiento, sino mas bien en un proceso activo de elaboración por parte de la persona que aprende. En este contexto, desde la capacitación debemos favorecer las interacciones múltiples entre el participante y los contenidos que tiene que aprender y fomentar las relaciones entre los conocimientos nuevos y los que ya se poseen.

En esta misma línea, Vigotsky plantea no sólo, que el aprendizaje es un proceso de construcción activo por parte de las personas, sino y por sobre todo sostiene que el aprendizaje es un proceso de carácter social. Desde esta visión, una persona que participa de una relación interpersonal entre dos o más personas que cooperan en una actividad conjunta o colectiva pasa luego a emplearla como actividad individual. Es decir una actividad externa, con una o varias personas (proceso interpersonal) se reconstruye y comienza a suceder internamente (proceso intrapersonal).

Emplear concientemente estos procesos de mediación social, es decir pensar las propuestas de capacitación desde este marco, implica dar importancia no sólo al contenido y a los recursos a utilizar sino también a todos los agentes sociales que intervienen en los procesos de formación y aprendizaje con sus peculiaridades.

El aprendizaje como reflexión sobre lo que se aprende

En los párrafos anteriores caracterizamos al aprendizaje como un proceso de construcción  que requiere de la elaboración de los conocimientos por parte de los participantes, dando cuenta de su rol activo en este proceso.

Esto nos permite fundamentar que el aprendizaje es el resultado de la persona y no un efecto que sigue a la enseñanza como causa. Observamos también cómo a partir de ese análisis, podemos realizar derivaciones para la capacitación, como por ejemplo, favorecer este proceso a través de estrategias que permitan conectar lo nuevo con los conocimientos previos de los participantes.

Otra dimensión importante de la reflexión sobre el aprendizaje se refiere a la posibilidad de conectarlo con el contexto de actuación de los participantes: su práctica profesional, laboral, o el lugar donde se desempeñan.

Las referencias a este contexto y la posibilidad de establecer relaciones con los contenidos de la capacitación, permitirá a los participantes resignificar su práctica a partir de los nuevos conocimientos, aplicarlos e integrarlos en resoluciones más efectivas,  transformar su hacer y mejorar su desempeño.

En síntesis, los participantes deben reflexionar  sobre su acción. El uso activo del conocimiento es una de las metas a las que debería tender la capacitación para que los participantes puedan transferir los contenidos trabajados “en el aula” a su actuación “en el terreno”. (Perkins, 1995)

Aprender como aprendemos es un conocimiento que todos debemos tener para mejorar las actividades de capacitación, tanto en su diseño, implementación y seguimiento. Esperamos que estas reflexiones ayuden a pensar y enriquecer nuestra profesionalidad. Para saber más sobre este tema visita wikipedia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s