¿Capacitadores o payasos?

Días atrás en una charla con colegas y amigos recordábamos actividades de capacitación en las que habíamos participado y que se caracterizaban por la falta de tacto del formador. Ya sea porque proponía actividades corporales a un grupo muy mental, o porque directamente oficiaba de payaso/a más que de capacitador.

Más allá de las risas que las distintas experiencias provocaron en nosotros recordadas a un tiempo de haber ocurrido, me gustaría invitarlos a reflexionar sobre cuáles son los errores que se comenten cuando asistimos a estas situaciones en nuestro trabajo. Pues, lamentablemente, cuando un curso es desopilante, muchas veces los participantes sienten rechazo hacia la capacitación, se divierten pero no aprenden, la pasan bien pero no aplican o bien, lo que es peor, le pierden el respeto como ámbito de aprendizaje.

En este sentido me parece interesante tener en cuenta:

– Establecer un vínculo con el grupo antes de proponer actividades “innovadoras”. Romper el hielo antes de romper el hielo. Ganarse su confianza, que sepan que si van a bailar, servirá para aprender y no solo para que se rían de uno.

Leer y respetar el clima grupal, los estados de ánimo, gustos y preferencias de los/las participantes como grupo. Esto requiere un entrenamiento en la lectura y manejo de los distintos niveles en los que se desarrolla un grupo de capacitación.

– Cuando las actividades de capacitación no lo parecen, muchas veces es porque dejaron de serlo. Si nuestro curso parece más un show de entretenimiento, tal vez debamos pensar si no hemos exagerado un poco en lo innovador de la propuesta.

Usar actividades en el momento adecuado (aunque el plan de clases diga lo contrario). Si observamos que no corresponde hacer una actividad por el momento, el clima, el tema, etc. confiemos más en nosotros como profesionales que en el plan de clases.

Tener presente que existen muchas puertas de entrada al conocimiento, no solo las lúdicas y divertidas.

Recordar que el fin de todas las actividades de capacitación es el aprendizaje de conocimientos, habilidades y actitudes. Esa es la medida de una buena actividad. Es importante verificar si esto se logró para saber si además de entretener enseñamos.

Como siempre escribo, este es mi pequeño aporte a la reflexión sobre la capacitación. Ojalá y los ayude a pensar y seguir investigando sobre aprendizaje y enseñanza en las organizaciones.

Aquí les dejo un libro antiguo, pero con ideas aún vigentes sobre como animar grupos de capacitación

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