Sobre lo que compartimos en la web

He llegado hace unos días de un viaje maravilloso a brasil. Un recorrido turístico por Río de Janeiro. Sin embargo no puede dejar a un lado los lentes para mirar críticamente el mundo internético. Por eso les voy a mostrar dos postales que me llamaron la atención.

El falso pai

Joao llora desconsoladamente. Hace solo unos minutos que está sentado frente a un brujo. Solo ha dicho las formalidades de rigor para saludar al “Pai”.  Nada más ni nada menos que su nombre.  Joao se ha quebrado al escuchar los detalles de su problemática vida amorosa. ¿Cómo es posible que este hombre tenga el poder de conocerme tan bien?, se pregunta, mientras se rinde ante la evidencia de un conocimiento que lo desnuda. La habitación es pequeña, repleta de velas e imágenes de los más diversos santos: Jorge, Miguel, Marcos, Antonio, Judas, Pedro, La muerte y otros cuyo nombre Joao no conoce. Y el señor más importante, el santo que le da el poder de conocer las vidas a este Pai no está a la vista de Joao. Se trata de “San Facebook” y “San Google”. Joao ignora que está siendo víctima de una broma en la televisión brasileña. Detrás del brujo, ocultos tras una pared falsa, un equipo de producción trabaja para encontrar la información que Joao a “compartido” en las redes sociales. Luego de unos minutos, cuando la angustia de Joao es muy grande, la broma se devela. El mensaje es claro: cuidado con lo que publicas sobre tu vida en la web.”

Esta escena la ví en la televisión brasileña. Lamentablemente no he podido tomar nota del canal o el programa. Más allá de las críticas que se pueden realizar a este tipo de programas del tipo “cámara oculta de broma” por su violencia para con quien es centro de la broma, me impactó mucho la preocupación por mostrar los peligros de compartir información en las redes sociales sin conocer bien su funcionamiento.

Peligros de la internet

Se habla mucho de los nativos digitales como personas que “naturalmente” se relacionan mejor con las nuevas tecnologías. Sin embargo, creo que algunos de ellos usan las tecnologías tal como se les presentan y se relacionan “sin barreras”, de forma inocente, ignorando los peligros de la red, o un dominio más profundo de las herramientas.

En este viaje también vi este comercial que me recordó el triste caso de la joven que se suicidara luego de ser víctima de bullying.

Cómo siempre, la idea de este blog es quedarnos pensando. Hoy reflexiono sobre la ausencia de este tipo de “avisos” en la televisión argentina (por lo menos yo no he visto ninguno), y sobre todo en la necesidad de estar atentos a que la velocidad del cambio en el mundo de internet requiere de revisar constantemente nuestros hábitos para estar seguros de compartir  lo que queremos compartir y con quienes deseamos hacerlo. Amigos, amigas, hasta el próximo post.

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