Heterotopías. Apuntes para pensar la ciudad.

2012-09-09 18.11.26[0]

 

Veamos  algunas ideas de este concepto que me resultaron interesantes. Sin leer la conferencia donde Michael Foucault presenta el concepto, uno puede traducir la heterotopía como “un espacio heterogéneo”, es decir, una variedad o multiplicidad de elementos en un mismo lugar. Podemos llegar a pensar incluso en la idea de múltiples espacios dentro de uno solo. No estaríamos tan equivocados en esta línea de pensamiento. Sin embargo, Foucault profundiza estas ideas y nos habla de las heterotopías como lugares sin espacio real, opuestos o contrarios a las utopías. El cementerio, el jardín, la prisión, los asilos, el cine y la nave son ejemplos de heterotopías que el filósofo nos brinda: lugares con espacio real, localizables, pero a la vez apartados, ilusorios, de alguna manera más allá de los mismos espacios que los contienen (Foucault, M. 1967). Luego de leer esta conferencia uno no se extraña que el antropólogo Michel Agier utilice esta idea para pensar la problemática de los lugares destinados para los refugiados contemporáneos en las urbes (o cerca de ellas) como lugares de nacimiento, de comienzo, de formación para nuevos ghettos. Estos sitios son definidos por el antropólogo francés como lugares separados, precarios, muchas veces violentos con poblaciones relegadas, no deseadas, desplazadas y con un futuro incierto (Agier, M. 2011, pág. 265). Me parece interesante señalar que el trabajo de Agier muestra el poder transformador de estos lugares extraterritoriales que es capaz de construir una ciudad (aunque este desnuda) y crear identidades nuevas como una fuerza originada en las relaciones de sus propios habitantes puesta en juego en una dinámica política y cultural generada por las complejidades del adentro y el afuera de la heterotopía (Agier, M. 2011, pag. 286). Tal vez se pueda pensar que estos lugares realizan un desplazamiento inverso al del cementerio que describe Foucault (que pasa del centro de la ciudad a sus afueras) y ver a los refugios, asilos, etc., moviéndose desde las afueras hacia adentro de las ciudades, pero conservando las características de ese afuera del que provienen. Un poco por el estatus de extranjeros (o indeseables) de sus habitantes y otro tanto por la imposición estatal de leyes, normas o reglas que clasifican a estos lugares en la condición de “extraterritorialidad”[1]. Para Agier el ghetto urbano se origina en la precariedad del refugio, pero la transforma con una intensa vida cultural y social que probablemente le de a sus habitantes la posibilidad de construcción de una identidad colectiva nueva. Sin embargo el ghetto es también una forma global de deportación o destierro utilizada por los gobiernos para ocultar una situación que no quieren solucionar. Desde mi punto de vista, este breve análisis del concepto de heterotopía de Agier sirve para comprender estos espacios que los Estados y sus habitantes no quieren ver (o no les gustaría ver), visibles pero ocultos, en el afuera del adentro, presentes en la contemporaneidad urbana.


[1] Agier explica que la ficción de extraterritorialidad, creada por los gobiernos globales, implica que exista un lugar que está más allá del territorio pero al mismo tiempo dentro de él, generlamente ubicado en lo límites de los Estados pero perteneciendo a ellos y gerenciados por un “gobierno humanitario”.

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 3.100 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 5 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Sobre lo que compartimos en la web

He llegado hace unos días de un viaje maravilloso a brasil. Un recorrido turístico por Río de Janeiro. Sin embargo no puede dejar a un lado los lentes para mirar críticamente el mundo internético. Por eso les voy a mostrar dos postales que me llamaron la atención.

El falso pai

Joao llora desconsoladamente. Hace solo unos minutos que está sentado frente a un brujo. Solo ha dicho las formalidades de rigor para saludar al “Pai”.  Nada más ni nada menos que su nombre.  Joao se ha quebrado al escuchar los detalles de su problemática vida amorosa. ¿Cómo es posible que este hombre tenga el poder de conocerme tan bien?, se pregunta, mientras se rinde ante la evidencia de un conocimiento que lo desnuda. La habitación es pequeña, repleta de velas e imágenes de los más diversos santos: Jorge, Miguel, Marcos, Antonio, Judas, Pedro, La muerte y otros cuyo nombre Joao no conoce. Y el señor más importante, el santo que le da el poder de conocer las vidas a este Pai no está a la vista de Joao. Se trata de “San Facebook” y “San Google”. Joao ignora que está siendo víctima de una broma en la televisión brasileña. Detrás del brujo, ocultos tras una pared falsa, un equipo de producción trabaja para encontrar la información que Joao a “compartido” en las redes sociales. Luego de unos minutos, cuando la angustia de Joao es muy grande, la broma se devela. El mensaje es claro: cuidado con lo que publicas sobre tu vida en la web.”

Esta escena la ví en la televisión brasileña. Lamentablemente no he podido tomar nota del canal o el programa. Más allá de las críticas que se pueden realizar a este tipo de programas del tipo “cámara oculta de broma” por su violencia para con quien es centro de la broma, me impactó mucho la preocupación por mostrar los peligros de compartir información en las redes sociales sin conocer bien su funcionamiento.

Peligros de la internet

Se habla mucho de los nativos digitales como personas que “naturalmente” se relacionan mejor con las nuevas tecnologías. Sin embargo, creo que algunos de ellos usan las tecnologías tal como se les presentan y se relacionan “sin barreras”, de forma inocente, ignorando los peligros de la red, o un dominio más profundo de las herramientas.

En este viaje también vi este comercial que me recordó el triste caso de la joven que se suicidara luego de ser víctima de bullying.

Cómo siempre, la idea de este blog es quedarnos pensando. Hoy reflexiono sobre la ausencia de este tipo de “avisos” en la televisión argentina (por lo menos yo no he visto ninguno), y sobre todo en la necesidad de estar atentos a que la velocidad del cambio en el mundo de internet requiere de revisar constantemente nuestros hábitos para estar seguros de compartir  lo que queremos compartir y con quienes deseamos hacerlo. Amigos, amigas, hasta el próximo post.

Primeras ideas para pensar más allá del mundo Google

Voy a escribir este post en tiempo real. O casi, porque algunas ideas la vengo masticando hace un tiempo. Le voy a dedicar unos 30 minutos para exponer algunas ideas sobre la relación de Google, con el Estado y el concepto de libertad.

En primer lugar me gustaría hacer una breve historia de Google, para lo que los voy remitir al mismísimo buscador para ver que es lo que dice de si mismo: http://www.google.com/intl/es/about/company/history/ También pueden ver el video documental que presenta a la empresa como una fábrica de ideas. http://www.youtube.com/watch?v=poeODGWoiZM Cómo vemos Google pasa de ser un buscador entre tantos a un pulpo que quiere opacar a otras aplicaciones de búsqueda e instalarse en nuestro imaginario colectivo como la mejor herramienta de búsqueda de información (y tal vez para muchos la única). En este sentido en Argentina y otros países se ha iniciado y ganado juicios para que Google no incluya resultados no deseados por personas o sitios de internet. Nombres asociados a difamaciones, datos erróneos, etc. reclaman ante el gigante informático para que los internautas no puedan encontrar los datos no deseados en sus búsquedas. Sin embargo muchos se preguntan por qué no se les hace juicio o se reclama ante los sitios que producen el contenido ofensivo. O bien,  ¿por qué no se reclama judicialmente ante otros buscadores?. Las respuestas apuntan al poderío económico de Google, aunque muchas veces se niegue tal intensión. No obstante, si nos detenemos a pensar en lo que hace el buscador (si es que todavía podemos llamarlo así), nos daremos cuenta que administra, selecciona, controla, gestiona y comercializa datos, resultados, información privada y pública. Y es en este punto donde entra el Estado a jugar su papel de ordenador máximo de algunas sociedades (o por lo menos su papel en el plano conceptual). Algunos Estados han prohibido (abierta o secretamente) a la empresa norteamericana difundir información sobre distintos temas considerados ofensivos o no adecuados para sus ciudadanos. Y en este caso no hablo solo de los Estados que algunos llaman “totalitarios” sino también de algunos de los defensores de la “libertad de expresión”. Para ver un panorama general vean esta infografía: http://www.entermedia.mx/2011/09/infografia-el-lado-oscuro-de-google/

Bien, se va acabando mi tiempo por lo que voy a proceder a cambiar el título de este post de “Google, el Estado y la libertad” a “Primeras ideas para pensar más allá del mundo Google”. Los dejo pensando en las relaciones posibles entre la libertad de expresión, el gigante buscador que cotiza las palabras y el Estado como un regulador de la vida moderna.

Hasta el próximo post!

¿Porqué colaboramos con otros/as en la web?

En general los estudios sobre los comportamientos en internet se basan en describir distintas categorías que agrupan tipos de personas o posibles consumidores de productos o servicios: los lectores, los líderes, los creativos, los compradores, los curiosos, etc. Para ampliar veamos este post http://beecomunicacion.com/estudio-sobre-comportamiento-de-los-usuarios-en-internet/ donde se dice que cada vez “mayor número de personas que se involucran en las redes sociales” . 

Pero no explica ¿porqué se involucrán? ¿qué buscan? ¿qué obtiene quien ingresa la red de alguna u otra manera?.

Hace un tiempo me llama la atención que en Youtube o en distintos foros  donde se resuelven consultas técnicas sobre software y hardware, los participantes piden que los visitantes realicen comentarios, que califiquen positivamente sus aportes. Esto siempre me llamó la atención, sobre todo cuando en algunos casos las solución brindada en Youtube por ejemplo, implica un considerable tiempo de trabajo para su creador. Tiempo que a veces yo no dispongo o no se si estaría dispuesto a brindar.  Y es aquí donde encontré un link interesante con determinados comportamientos descritos por la antropología social para los intercambios de distintos pueblos. Allí se decribe muy bien distintas variantes de lo que para los occidentales es difícil de entender: la búsqueda de prestigio, el dar todo lo que se tiene a cambio de reconocimiento, de respeto. Un intercambio que articula las relaciones y construye el grupo. Me pregunto que relación existe entre estas formas y las de los actuales colaboradores de la web.  ¿Qué busca quien comparte una solución con otro en internet? ¿Búsca prestigio, reconocimiento? ¿Construir relaciones? ¿Qué buscás vos? ¿Tal vez no exista ninguna relación, es cierto, pero les dejo un link para que amplíen las ideas de Marcel Mauss en su libro “Ensayo sobre el Don” de 1925

http://www.econ.uba.ar/www/institutos/economia/Ceplad/HPE_Bibliografia_digital/Mauss%20castellano.pdf

Por otro lado los invito a comparar su estudio sobre el Potlatch y la versión crossfounding del sitio http://www.potlatch.es/

A pensar!

Hasta la próxima.

La revolución 2.0 nos exige tomar partido

En el corazón de la famosa revolución 2.0 se esconde una vieja contradicción, yo diría tan vieja como la humanidad misma: colaborar o competir. Y parece, como tantas otras veces, que la colaboración está obteniendo algunos puntos de ventaja. Sin embargo la situación no es tan sencilla (por lo menos no tanto como algunos “gurúes” digitales nos quieren hacer creer).  El poder de la competencia arremete con todas sus fuerzas contra sus pares empresarios colaborativos y los anónimos individuos hormiga que luchan por democratización de la red. Ahora van por Cuevana, ayer fue Library.nu, megaupload y hace un tiempo napster. “No te sumes o mañana iremos por vos” parece ser el mensaje. Y acto seguido apresan a miembros de Anonymous o te piden que pagues por ese disco en mp3 que te paso un “amigo”.

Digamos que la antinomia colaborar o competir se traduce muy bien en el par “conservar las cosas como están pero lavarles la cara con un poco de tecnología versus cambiar las reglas del juego hasta el punto de cambiar el juego mismo”. Y en este punto se caen muchos velos y se complica el tablero. Porque Facebook, Google, Apple, Twitter y los demás gigantes son, digámoslo de una vez, empresas cuyo fin es ser exitosas en términos comerciales.  Es decir que compiten entre ellas (y nos hace competir a nosotros para tener más “amigos” o “seguidores”) ¿O acaso alguien cree que efectivamente Facebook es un país? Lo que intento explicar es que todos los desarrollos tecnológicos que nos brindan estas empresas no son otra cosa que herramientas con un crecimiento más veloz, es cierto, que la imprenta, radio o la  televisión, pero igual de manipulables por el interés que marque (o se le marque a) la mayoría. Por esto hay que preguntarse ¿colaborar con qué fin?. Algo que tienen muy claro los millones de africanos que “usaron” a las redes digitales para denunciar a un genocida, o para hacer una revuelta popular en el medio oriente.

“La técnica por sí sola no ha de producir el progreso de su utilización” decía Goéry Delacote en su libro “Enseñar y Aprender con Nuevos Métodos” allá por fines de los años 90. Y hoy nos sirve su afirmación para entender que necesitamos participar verdaderamente como ciudadanos digitales para inclinar la balanza hacia el lado de la colaboración. No debemos dejar que una actitud de “webvidente” convierta a esta revolución en un cosmético. Por eso los invito a leer a Alvin Toffler, quien en 1970 escribía en el “El Shock del Futuro”: “La revolución implica novedad. Vierte un alud de innovación sobre las vidas de innumerables individuos, enfrentándolos con instituciones extrañas y con situaciones de primera mano. Influyendo profundamente en nuestras vidas personales, los cambios que nos esperan transformaran las estructuras familiares tradicionales y las actitudes sexuales. Hará añicos las relaciones convencionales entre viejos y jóvenes. Derribarán nuestra escala de valores en lo tocante al dinero y el éxito. Alterarán el trabajo, el juego y la educación más allá de lo concebible. Y harán todo esto en un contexto de adelanto científico espectacular, bello y, sin embargo, terrorífico. Si la transitoriedad es la primera clave para comprender la nueva sociedad, la novedad es la segunda.”

Estas fueron mis ideas de hoy para armar una confusión general que nos haga pensar.

De cambios, generaciones, velocidad y compañías

Mi padre comenzó esta semana un curso de informática. Él es de la generación tradicionalista pero es un entusiasta de la tecnología. Está super feliz de poder ver deportes de todo el mundo gracias al cable. Mi madre en cambio no ha podido ni siquiera tener un celular. Ambos con actitudes diferentes ante esta escalada tecnológica que amenaza con dividirnos, aún más, entre los que la comprenden y los que la odian. Mientras tanto mi sobrino, que aún no sabe leer, juega en internet a algún juego “de moda” para su edad. Él será, tal vez, un ecoweb; todo dependerá de quien gane la guerra. Es que más allá de las generaciones y su “natural” preparación para afrontar los cambios, las grandes corporaciones encaran una lucha encarnizada por determinar que rumbo tomará la red de redes: cooperación o competencia, gratuidad o pago, participación o seguimiento, google, apple o microsoft.

Es cierto que las nuevas generaciones serán claves en los cambios por venir, pero también es cierto que en las empresas muchos baby boomers influyen y toma decisiones sobre el rumbo de las batallas según antiguos patrones de pensamiento. “Lo nuevo de lo viejo y lo viejo de lo nuevo” dice Alejandro Pisitelli en una de sus presentaciones. El cierre de Library.nu a manos de un grupo de editoriales globales es una muestra de ello. A algunos de nosotros (X con una moderada vida digital) nos cuesta asimilar los cambios. A otros los asusta, porque pone a lo desconocido en nuestro desayuno y los obliga a saborearlo o a quedarse con hambre. Y muchos, realmente muchos, juegan con los cambios sin más preocupación que divertirse. Tienen la ventaja de “contar con la ingnorancia como oportunidad creativa”, algo que comparten mi madre y mi sobrino. Y que seguramente apple y google están pensando como controlar, predecir y encauzar.

Sin embargo, lo que todas las generaciones tienen como actitud fundamental compartida a lo largo de la historia de las revoluciones mundiales de todo tipo, es una sola cosa: la organización y la participación. Dicho en otras palabras, tomar las riendas y juntar los carros para ir hacia el mismo rumbo. Y eso hacen las compañías, cada una en su nube, y es lo que hacen los habitantes anonymous de los mundos digitales.

Los dejo pensando hasta el próximo post.

Pensar el futuro de la web 2.0

Cuando el mundo digital lo devore todo, o nos haga creer que así lo hizo, el dospuntocerismo será una historia como lo es hoy el impacto de los celulares en la comunicaciones interpersonales, salvando las distancias tecnológicas y culturales de cada revolución.

La rapidez del avance de las redes digitales, mal llamadas “redes sociales“, hace difícil imaginar y controlar el rumbo del cambio. “El shock del futuro” nos impide ver el bosque. Por eso, creo que es necesario generar espacios de reflexión que nos permitan ver a los cambios tecnológicos en todas sus dimensiones: cultural, social, económica, educativa y psicológica. Subir al balcón para desarmar el sentido común y comprender realmente nuestro rol y el de los espacios donde participamos en el mundo digital.

Pensar en un concepto superador del dospuntocerismo me parece oportuno y necesario. Pues la web es un fenómeno cultural y no solo tecnológico. Un interrelación donde existe una mutua influencia, pero también donde los actores juegan con cartas ocultas todo el tiempo.   ¿Acaso alguien imaginaba que el FBI cerraría Megaupload? Seguramente sentíamos que el colectivo web colaborativo era lo suficientemente fuerte para evitar esta agresión. No es la primera ni será la última. Por eso creo necesario pensar más allá de la lógica 2.0 pues esta está generada y dominada por las grandes corporaciones tecnológicas con un claro interés competitivo a la hora de proponer cambios.

Uno de los conceptos posibles puede ser el de “ecoweb”, como idea  superadora de las redes sociales y la web 2.0. Nos plantea una web cultural, compleja, contradictoria y diversa. Un web como espacio de lucha y disputa. Una red integrativa en armonía con el medio ambiente terrestre y digital. La ecoweb respeta los derechos humanos y tal vez debería tener sus tres leyes como en la novela de Asimov: 1- una web o red no puede hacer daño a una persona violando sus derechos humanos, por acción u omisión. 2- Una web o red debe obedecer las ordenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley. 3- Una web o red debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Les propongo seguir pensando estos temas, profundizando conceptos, armando ideas. Desde este espacio, intentaremos compartir novedades y continuar las reflexiones. Hasta la próxima.

La memoria es un acto creativo

Mientras corría por el parque esta mañana, intenté recordar mi agenda para el día. Cómo siempre los datos fueron apareciendo lentamente, uno a uno a mi mente. Entonces comencé a preguntarme sobre porqué olvidamos y específicamente la dificultad de recordar lo aprendido.

En primer lugar hay que decir que las respuestas tienen el color de los lentes con los que se las mira. Es decir, existen varias teorías del aprendizaje con que explican este fenómeno. Pero no es mi intención repasar lo que cada una plantea, simplemente busco responder a mi inquietud general ¿que puedo hacer para no olvidar lo que aprendí?.

La pregunta inicial es muy obvia: ¿de que aprendizaje se trata? Es un conocimiento, una habilidad o una actitud. Así surgen varias preguntas más sobre este aprendizaje:

¿Qué aprendimos?. No es lo mismo aprender a usar una máquina, hacer un programa informático, comprender un texto o resolver un problema matemático. Son distintos conocimientos y habilidades.

¿Cómo aprendimos?. Pensar en el método utilizado para aprender, fue un curso, un grupo de estudio, una lectura, un video, etc.

¿Cuándo lo aprendimos?. Fue hace muchos años, ayer, hace un momento, etc.

¿Para qué lo aprendimos?. Estábamos obligados a hacerlo, era para repetirlo en un examen, para aplicarlo, para crear algo nuevo, para    sentirnos bien, etc.

Todas estas variables se combinan para hacer que recuerde algunas cosas y olvide otras. Lo cierto es que si quiero recordar lo aprendido tengo que usar una estrategia, tener un método: repetir, asociar, disociar, comprender, anotar, vivenciar, emocianarme, etc. Es decir que necesito aplicar lo aprendido durante un tiempo prolongado. Seguramente mi cerebro se encargará de alojar estos aprendizajes en el lugar correcto.

No obstante es seguro que los detalles no se guardarán en un 100 porciento. Dependerá de la memoria que cada uno tenga, del interés que hayamos tenido en el aprendizaje, de lo que supiéramos del tema previamente, de los apuntes que hayamos tomado, de la aplicación que le hayamos dado a esos temas o habilidades luego de aprendidos y por supuesto del momento en el que lo hayamos aprendido.

De este punto rescatamos el cambio que sufre lo aprendido al ser recordado y también al ser aplicado.

Buscando más información sobre este tema encontré un interesante video de divulgación que comparto con ustedes.

Para finalizar estas breves ideas sobre el olvido, la memoria, el aprendizaje y el cerebro, quiero mencionar algunos tips que uso para recordar aquello que me interesa.

  • Ejercitar el cerebro con juegos que pongan a prueba su capacidad.
  • No solo repetir conocimientos o habilidades para no olvidarlas sino intentar comprenderlas para recordarlas.
  • Poner emoción y motivación en lo que quiero aprender.
  • Ser consciente que no es necesario recordar todo, basta con saber donde encontrar lo aprendido, ya sea en nuestra mente, en un libro o en internet.

Cómo yapa les dejo dos textos sobre la memoria pensada desde la literatura, uno es de Eduardo Galeano: Memorias y desmemorias y otro de Jorge Luis Borges: Funes el memorioso.

Espero haberlos dejado pensando y que no se olviden de este post, por lo menos por un tiempo.